CUPEROSIS

 

Unas mejillas sonrosadas no son siempre síntoma de buena salud. En ocasiones, ese buen color de piel esconde un problema de lesiones faciales de tipo vascular que enrojecen los pómulos, entre las que destaca la cuperosis. Se trata de un problema que suele empeorar con el frío, por eso este es un buen momento para tratarlos.

Qué son
Se trata de capilares venosos vasodilatados que se vuelven visibles y crean una red vascular llamadas telangiectasias, que forma manchas rojizas fundamentalmente en la nariz, pómulos y barbilla. Se desconoce la causa que provoca su aparición pero sí que existen una serie de factores que la favorecen, como los cambios extremos de temperatura, la aplicación de corticoides, el abuso del tabaco, el estrés o la menopausia.

Tratamiento
La cuperosis se elimina definitivamente con el láser Decolorante pulsado. Este tipo de láser tiene afinidad con el color rojo, con la hemoglobina y cuando dispara sobre el capilar el color rojo absorbe la energía del láser, rompe el endotelio- la capa interna que recubre el vaso sanguíneo- y provoca el colapso del vaso. El organismo se ocupa de reabsorber los vasos sanguíneos dañados hasta que desaparecen sin dejar rastro. El tratamiento es definitivo, ese vaso sanguíneo nunca vuelve a aparecer, pero sí pueden dilatarse otros nuevos por lo que habrá que seguir unas pautas para prevenir que vuelva la cuperosis. La media de sesiones necesarias, aunque depende de cada caso, oscila entre 1 y 3, en intervalos de 30 días.

Para prevenir la aparición de cuperosis y de rosácea, el doctor Fernando Ordás recomienda:

  • Usar cremas con alto factor de protección solar.
  • Evitar la exposición a temperaturas extremas para impedir la vasodilatación de la piel del rostro.
  • Cuidar la alimentación: evitar sal, alcohol, picante y tabaco.
  • Aprender métodos de relajación que nos ayuden a controlar las emociones (que provocan subidas de la presión arterial).