El Coaching es una disciplina que ayuda a las personas a conseguir cambios positivos en sus vidas y crecer de forma personal, eliminando los posibles obstáculos e impedimentos.
En qué consiste el método
El coach ayuda al cliente a identificar los objetivos y a concretar las formas de actuación, suministrándole las herramientas para conseguirlo y siguiendo todo el proceso muy de cerca, ya que es la propia persona quien debe encontrar la solución a sus problemas. No hay que confundirlo con la terapia ya que, a diferencia de ésta, el coaching trabaja centrándose en el momento presente, proyectándose al futuro, sin necesidad de ir al pasado para buscar las razones o causas que expliquen el comportamiento. Prueba de ello es que el coach ni siquiera necesita conocer nuestro problema o inquietud para ayudarnos a resolverlo. Es el cliente, con ayuda del Coach, quien identifica el fallo o el objetivo y buscan las herramientas para resolverlo con éxito.
Para quién está indicado
La mayoría de los grandes directivos, políticos o deportistas de élite cuentan ya con un coach. Está indicado para cualquier persona que encuentra dificultades ante un problema, una decisión importante o simplemente las situaciones de la vida diaria, o para gente que quiere crecer personal y profesionalmente.
Existen distintos tipos de coaching según las necesidades. El coaching ejecutivo nos ayuda a alcanzar metas y resolver problemas en el terreno profesional. El life coaching entra en el terreno familiar, de la pareja, de las amistades y también ayuda a resolver fobias, miedos o manías que nos limitan. Existe también coaching infantil que está consiguiendo magníficos resultados por ejemplo con niños hiperactivos.
Resultados
En muchos casos bastarán tres sesiones para obtener los resultados que esperamos del asesoramiento del coach. En la mayoría de las ocasiones, sólo se necesitan 8 sesiones para alcanzar un objetivo concreto.
Por qué coaching en una clínica dermatológica
La mayoría de las afecciones de la piel son psicosomáticas. Pueden trabajarse externamente, pero si no se erradica la razón que los dispara, es muy probable que se exteriorice de otras formas.
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